Luis Almagro, el títere imperialista a cargo del Ministerio de Colonias Yanqui (como bien denominara la OEA el Che Guevara), afirma que "no debemos descartar" una intervención militar en Venezuela.
En realidad, eso de "no descartar" sólo puede significar invitar al emperador Donald Trump a que lance sus tropas en una invasión de Venezuela, país que forma parte de América Latina, Nuestra América, la patria grande de todos los Latinoamericanos, incluso los que vivimos al norte del Río Bravo.
Almagro pronuncia su traicionera invitación en momentos en que el jefe "del norte revuelto y brutal que nos desprecia" como decía Martí, no pasa un día sin burlarse del sufrimiento y dolor del pueblo de Puerto Rico, negando que hayan sido tres mil las víctimas de los huracanes del año pasado y alabando el trabajo magnífico del gobierno bajo su mando que llevó a tal resultado.
La forma en que Puerto Rico fue abandonada a más de un siglo de que Estados Unidos se apoderara de ella mediante una artera invasión militar nos dice clara e inequívocadamente la suerte que correrá cualquier otro territorio nuestro del que de apodere la potencia depredadora.
Piense lo que se piense del presidente Nicolás Maduro, una intervención norteamericana es algo que no podemos permitir. Los problemas de Venezuela son para los Venezolanos a resolver, algo que facilitaría la ayuda solidaria de los demás pueblos latinoamericanos oponiéndose a las amenazas de voceros imperiales como Almagro y el bloquero financiero y múltiples agresiones económicas con las que Washington busca multiplicar las dioficultades económicas que atraviesa ese país.

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